Durante años hemos estado diciéndoles a los niños que se estuvieran quietos y prestaran atención. Esto es una equivocación.

 

Alumno interactuando con pizarra electrónicaLa tecnología educativa actual  se presenta a menudo como algo totalmente diferente a las formas de enseñanza tradicionales que eran tan aburridas. De cierto modo, se siguen utilizando los métodos de tiza y pizarra: EdTech (educational technology, o educación tecnológica) comprende solamente la cabeza del alumno, es decir, no les hace utilizar su cuerpo.

 

Usar el cuerpo y la mente de manera separada es una idea muy antigua aunque poderosa de la cultura occidental. Pero esta enfrentando a un reto a toda una generación de investigadores (de ciencias cognitivas, psicología, la neurociencia  e incluso filosofía), los cuales afirman que pensamos con nuestros cuerpos y a través de ellos. Incluso los conceptos literarios o matemáticos más abstractos se entienden, según estos investigadores, en términos de la experiencia, de los sentidos y de desplazarnos a través del espacio.

 

Este punto de vista, conocido como “cognición corpórea”,  se está convirtiendo en el elemento clave de la EdTech. Algunos trabajos muestran que los movimientos corporales, aunque sean muy sutiles, pueden mejorar el aprendizaje en comparación con el aprendizaje realizado con ordenadores.

 

Por ejemplo, Margaret Chan y John Black del Teachers College (equivalente a nuestra facultad de educación) de la Universidad de Columbia han demostrado que manipulando una imagen animada de una montaña rusa con cada uno de sus vagones subiendo y bajando las vías, y viendo los cambios que resultan de la energía cinética y potencial, ayuda a los estudiantes a comprender el funcionamiento de la gravedad y la energía mucho mejor que a través de imágenes o textos en pantalla. Este enfoque ‘corpóreo’ fue especialmente útil para los alumnos más jóvenes y para aquellos que trabajan en problemas más difíciles. En especialidades como la física, la enseñanza corporal permite al estudiante desarrollar como una “sensación” para el concepto que se está describiendo, lo cual es más comprensible y convincente que un concepto abstracto, que al fin y al cabo, sigue siendo una abstracta entidad mental.

 

Los movimientos corporales proporcionan a la memoria señales adicionales con los que representar y recuperar los conocimientos aprendidos.

 

En experimentos similares, dirigidos por Insook Han de la Universidad de Hanyang de Cibernética (Corea del Sur), los estudiantes aprenden sobre el concepto de la fuerza usando un joystick para mover dos engranajes que se encuentran en una pantalla de un ordenador. Los estudios de Han muestran que se les permite a los usuarios manipular físicamente los engranajes, para que de esta manera mejore su memoria y el rendimiento de la resolución de problemas sobre cuestiones relacionadas con la fuerza.

 

Cuanto más rica sea la experiencia de la percepción proporcionada por el programa de ordenador, mejor será la comprensión y retención de los estudiantes.

 

Una de las razones por las que incluir el cuerpo ayuda al aprendizaje es el hecho de que los movimientos facilitan a la memoria señales adicionales para representar y recuperar los conocimientos aprendidos. La acción en respuesta de información, además de ver y oír la información, se crea una memoria más rica y proporciona sendas alternativas  para recuperarlo de la memoria más adelante. El movimiento también permite a los usuarios arrojar esa “carga cognitiva” – la carga impuesta por la necesidad de hacer un seguimiento de la información. En vez de intentar imaginar lo que los engranajes harían si se movieran, los alumnos pueden usar sus manos para hacerlo físicamente y ver qué ocurre en realidad,  liberando así recursos mentales para pensar más profundamente acerca de lo que está pasando. Esto es muy parecido a como aprendemos a conducir.

 

Desde una perspectiva evolutiva, nuestros cerebros se han desarrollado para ayudar a resolver problemas del mundo real, moviéndose a través del espacio y manipulando objetos reales. Las formas de pensamiento más abstractas, como las matemáticas o la lengua escrita, vinieron más tarde y reutilizaron las partes del cerebro que antes se dedicaban a procesar la entrada de los sentidos y el sistema motriz.

 

Esta reutilización se hace evidente con la frecuencia con la que usamos las metáforas para expresar ideas abstractas: contar es como moverse por el espacio (la cuenta atrás se acerca a 0); establecer dos principios diferentes es como equilibrarlos en una escala. El cuerpo puede actuar como un “puente” entre referencias concretas y cosas abstractas.

 

Así pues, llevar a una expresión física al menos algunos conceptos en la enseñanza puede ayudar a nuestros cerebros a comprender las metáforas conceptuales transformándolas en una realidad literal dentro.

 

Fuente: Slate.com